Cracovia

 Con una población de 760.000 habitantes (1,4 millones con las comunidades cercanas), está situada en las márgenes del río Vístula.

Cracovia tradicionalmente ha sido uno de los centros científicos, culturales y artísticos más destacados del país. Durante gran parte de la historia polaca fue la capital del país. Por eso, todavía es el corazón de Polonia para muchos polacos.

Actualmente, Cracovia es un centro muy importante del turismo local e internacional, con más de siete millones de turistas al año.

La ciudad vieja de 
Cracovia (Stare Miasto) tiene una arquitectura muy rica, con bellos ejemplos de arquitectura renacentista, barroca, y gótica.
Las catedrales y los palacios de Cracovia muestran una riqueza de color con detalles arquitectónicos como vitrales, pinturas y esculturas.

Los edificios más destacados de la ciudad son el Castillo Real y la catedral en la colina Wawel, donde el rey Juan III Sobieski fue enterrado; la ciudad medieval (Stare Miasto) con su bella plaza; la plaza de mercado (200 metros cada lado); docenas de viejas iglesias y museos; los edificios del siglo XIV de la Universidad Jagellónica; y Kazimierz, el centro histórico de los judíos de Cracovia.

La basílica gótica de Santa María, construida en el siglo XIV, limita con la plaza del mercado, y tiene un altar muy famoso de Veit Stoss. Cada hora, se oye el toque de trompeta (hejnal) desde la torre de la catedral.


Existen pruebas arqueológicas que sugieren que se estableció un asentamiento en la Edad de Piedra en la actual localización de Wawel. Una leyenda atribuye su fundación al mítico gobernante Krakus, que lo construyó sobre una cueva ocupada por un voraz Dragón de Wawel. Muchos caballeros intentaron sin éxito desalojar al dragón luchando contra él, hasta que un zapatero llamado Dratewka le dio una oveja llena de azufre; el dragón se la comió, bebió el agua del río Vistula y estalló.
El primer registro escrito del nombre de la ciudad data del año 966, cuando un viajero sefardí, Ibrahim ibn Ya'qub, describió Cracovia como un notable centro de comercio.

A finales del siglo X, la ciudad era un importante centro de comercio, formando parte de los intereses de la dinastía de los Piastas. Se construyeron edificios de ladrillo, incluido el Castillo Wawel, iglesias románicas tales como San Adalberto, una catedral y una basílica. La ciudad fue destruida casi por completo durante las invasiones tártaras de 1241, 1259 y 1287. Fue reconstruida y se constituyó una Corporación Municipal en 1257, según la ley Magdeburg, con beneficios en impuestos y privilegios de comercio para sus ciudadanos. La ciudad resurgió prominentemente en 1364, cuando Casimiro III de Polonia fundó la Universidad de Cracovia, la segunda universidad más antigua en Europa Central tras la Universidad de Praga. 

La ciudad continuó creciendo bajo la unión Lituano-Polaca de la dinastía Jogalia (1386-1572). Como capital de un estado poderoso y miembro de la Liga Hanseática, la ciudad atrajo a multitud de artesanos, negocios, y gremios mientras la ciencia y las artes comenzaban a florecer.