La Basílica de San Pablo Extramuros

Es una de las cinco iglesias consideradas como las más antiguas de Roma junto con la Basílica de San Juan de Letrán, la Basílica de San Lorenzo Extramuros, la Basílica de Santa María la Mayor y la Basílica de San Pedro.

San Pablo, después de San , es la segunda Basílica más grande de Roma que se encuentra a 11 kilómetros de ésta y según la tradición marca el lugar donde el apóstol Pablo fue enterrado. La basílica, y todo el complejo anexo, como el claustro y el monasterio, no son parte de la República Italiana, sino que son propiedad extraterritorial de la Santa Sede.

En 1980 fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad en Europa por la Unesco.

El lugar en el que se encuentra la basílica de san Pablo Extramuros, a dos millas de la Vía Ostiensis, estaba ocupada por un vasto cementerio sub divos(sobre la tierra), que fue usado constantemente desde el siglo I a. C. hasta el siglo III d. C., y esporádicamente reutilizado con posterioridad, sobre todo en los mausoleos, hasta finales de la Antigüedad tardía. Era una amplia necrópolis y comprendía diversa tipología de tumbas, desde los columbarios de familia a las pequeñas capillas funerarias a menudo decoradas con frescos y estuco. Casi la totalidad de esta área sepulcral está ahora sepultada (en gran parte bajo el nivel del vecino río Tíber), y se estima que se extiende bajo toda el área de la basílica y de la zona que la rodea. Una mínima, pero significativa parte de ella puede verse a lo largo de la Via Ostiense, justo afuera del transepto norte de la basílica.


En esta necrópolis fue enterrado san Pablo después de haber sido ejecutado en tiempos de la persecución neroniana que siguió al incendio de Roma del 64. Según algunas teorías, tanto él como san Pedro habrían sufrido martirio ese mismo año. Eusebio de Cesarea, en cambio, sostiene que ambos murieron en el 67. Según la tradición, una matrona (llamada Lucina, pero el nombre probablemente es fruto de las leyendas posteriores) dispuso una tumba para sepultar los restos del apóstol. Hay que imaginarse una tumba pobre, un sarcófago junto a otras sepulturas de todo tipo y extracción social, más o menos como la de Pedro en la necrópolis vaticana. Antes del Edicto de Milán, ya hubo un culto secreto alrededor de su tumba. Sobre su tumba se construyó un edículo, cella memoriae, como sobre la tumba de san Pedro. En su Historia Eclesiástica Eusebio de Cesarea menciona una carta de Gayo, presbítero bajo el papa Ceferino (199 – 217), en la que se citan los dos monumentos puestos sobre la tumba de los apóstoles, uno sobre la colina vaticana y el otro a lo largo de la Via Ostiense.